martes, 20 de febrero de 2007

En la tierra sagrada del Misti las posibilidades se alimentan como a una llama



Con todo por hacerse y el panorama no tan claro pero alentador, así intento comprender esta cultura misteriosa y volcánica como sus tierras.

El Pacífico no es tan pacífico, pero te recuerda que estás vivo


Alguien me dijo que el mar es medicina perfecta para acariciar el alma...

Nada te turbe
nada te espante
todo se pasa
Dios no se muda
la pacïencia todo lo alcanza.

Quien a Dios tiene
nada le falta
Solo Dios basta.

Lo que me ocurre en la tierra del sol viviendo en la ciudad blanca



Ahuyento la tristeza con el peruano sol que sabe de sabidurías milenarias...

Aunque sin inviernos de aguas, se que abre el cielo y llueve amor, dijo un buen amigo.